La Mano del Rey (16/10/2017)

En el nombre del rey de los ándalos y de los primeros hombres, rey de los siete reinos y protector del reino, te nombro a ti para que seas mi mano.

No te preocupes si sientes que no estás a la altura. No necesito que te gusten las mismas cosas que a mi. No quiero que seamos compatibles. No quiero tampoco tener tu completa adulación ni tu admiración. No quiero que vivamos con ataduras, ni que te sientas obligada a estar conmigo. Así como yo no me siento obligado a estar a tu lado.

Solamente quiero que seas mi consejera, quiero que me apoyes en las decisiones que tome, que seas mi compañera y seas mi apoyo en los tiempos de dificultad. Quiero tener a alguien en quien pueda confiar en momentos de dificultad. Que cuando llegue la larga noche, y cuando me asedien los ejércitos invasores pueda verte y saber que todo estará bien.

Y hasta ahora has cumplido a la altura. Gracias por todo el apoyo. Gracias por brindarme la paz y la felicidad que por mucho tiempo añoré. Contigo puedo ser yo mismo, y a la misma vez, por más contradictorio que suene, puedo ser una mejor versión de mi mismo. Espero poder seguir contando contigo para mantener la paz en los siete reinos.

 

 

 

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Mar (8/10/2017)

Cayó la tarde en la playa. El sol salió de la bóveda del cielo, empezó a entrar a la bóveda del agua y se posó sobre el horizonte. Majestuoso pintó arreboles de todos los colores sobre el cielo y sobre la humanidad que estaba ahí para presenciar aquel espectáculo. Rojos, morados y naranjas surcaban los aires mientras la gente maravillada apreciaba la vista, cada uno a su manera, algunos a través del lente de sus cámaras y otros con nuestras vistas desnudas.

Luego se hizo de noche, y todo se volvió penumbra entre la bóveda del cielo y la bóveda del agua. No era posible ver claramente la distinción, todo se fusionó en una penumbra azulosa. Luces lejanas del malecón pintaban una sombra, que pertenecía a mi silueta.

Decidí adentrar los pies en el agua cristalina, y pude apreciar como las olas llevaban y traían corrientes turbidíticas de arena, que se metían sobre las yemas de mis dedos y volvían a salir, hundiendo mis pies en la arena. Iban y venían, con un compás de suspenso. Mientras el agua pasaba por mis pies, sentía el arrullo de las olas. Dirigí mi vista hacia adelante, y vi la calma del mar, estático, expectante. Se asomó la luna llena, con su séquito de estrellas, y su reflejo me permitió trazar el horizonte entre la bóveda del cielo y la bóveda del agua. Y me permitió ver la vasta inmensidad que estaba al frente mío. Aquella inmensidad me sumergió, al mismo tiempo que las olas seguían arrullándome, pasando agua y arena a través de las yemas de mis dedos. Adelante, y atrás. Adelante, y atrás.

Me encontré allí, en el medio de la inmensidad, también a la expectativa. Sentí estar ad portas de algo grande. Como el protagonista de una película que llega al final del relato. Esperando la revelación absoluta, el final de su búsqueda. Aquel punto de inflexión que le permita definirse y concluir su historia. Luego miré hacia la bóveda de los cielos, hacia el fondo, más allá de las boyas, más allá de las islas, más allá de los barcos. Imaginé una vida diferente, del otro lado del mar. Y supe en ese momento, que es la vida que tengo que buscar.

El mar, creándome la expectativa en las yemas de mis dedos, y mostrándome el mundo hacia adelante, me mostró que es mi momento de partir.

Noches de Copa (21/09/2017)

Cuartos de Final: El campeón de Bolivia se enfrenta con el campeón de la edición 2015. Jorge Wilstermann vs. River Plate. Los bolivianos venían de ser segundos de grupo, eliminando a equipos con mucha más historia copera. Únicos representantes de su país y con la altura de Cochabamba como ventaja estratégica, siempre ganó sus partidos de local. Tenía armas para contestarle al rival, que venía golpeado por un escándalo de dopaje, lesiones y ventas conflictivas de sus mayores figuras para afrontar la fase final de la copa. Venía de perder el campeonato local en un pulso codo a codo el año pasado en manos de su archirrival. Venía dejando dudas en su juego. Pero tenía la mística copera de su lado.

El partido de ida quedó 3-0 a favor de los bolivianos, quienes estaban tocando el cielo con las manos. Hablaron de más, no perdieron oportunidad para dejar su huella en todos los medios a  los que los invitaban. David venció a Goliat, y había que aprovechar esos 5 minutos de fama. “No le tenemos miedo a los argentinos” dijeron. “Vamos a salir a dejar la vida” dijeron. “Nunca perdí con River, ni en los torneos de verano”, dijo Pochi Chávez, con pasado en Boca. Cambiaron el árbitro de manera inexplicable la semana antes del partido, y sacaron un comunicado institucional en el que pedían por imparcialidad en el encuentro. También su director técnico salió a decir que le pedía imparcialidad a la cadena FOX en la narración del encuentro. River solo callaba.

Si algo nos ha enseñado la copa, es que no la gana el equipo con mejor plantel, ni con mayor presupuesto. No la gana tampoco el equipo que mejor juegue,  ni mucho menos el que haga más goles. La Copa Libertadores, a diferencia de otras competencias internacionales, es un torneo de temperamento, de carácter. Se gana con un par de cojones. La ganan los equipos que saben a lo que juegan, que se dejan la piel y el alma en la cancha. Que tienen la madurez para afrontar las hinchadas visitantes, que salen a jugar sin complejos. Que no hablan por fuera de la cancha, sino adentro de ella.

Y esta noche River le acaba de dar una lección a Jorge Wilstermann, sobre qué es y cómo se juega la Copa Libertadores de América. Wilstermann demostró que perro que ladra no muerde, y todo lo que se habló en el transcurso de la semana quedó enmudecido ante las 60.000 almas que fueron a alentar en el estadio Monumental. No supieron que les pasó por encima. No corrieron, no marcaron, no pegaron. Fueron espectadores de un vendaval de goles, uno detrás del otro. Fueron espectadores de lujo de una exhibición de fútbol y temperamento. El árbitro no tuvo ninguna incidencia en el juego. Simplemente un equipo con historia y amor propio les demostró cómo afrontar un torneo internacional en Sudamérica. A los 20 minutos ya se había empatado la serie. Al primer tiempo ya se había dado vuelta. Al final del partido ya se había dado vuelta dos veces.

River Plate 8 – 0 Jorge Wilstermann. Gallardo manifiesta que tienen un envión anímico enorme (para ganar la copa). Y le creo. Scocco (autor de 5 goles) manda un saludo a sus amigos en México pasando por una díficil situación luego del terremoto que los sacudió esta semana. ¿Los bolivianos? no sé donde están. No hay micrófonos para los perdedores. Seguramente se devolverán a su país con el rabo entre las piernas, y con un recordatorio eterno de una vida mediocre. “Dicen que hay algo que tener, y no muchos tenemos” dijo Calamaro en una de sus letras. Ellos sabrán hasta el final de sus días que no lo tienen.

BkTuDpZiW_860x575__1Otra noche mágica de Copa Libertadores de América.

Misa (17/09/2017)

Hay un culto nocturno oculto en el centro de Bogotá, donde el diezmo se pide por adelantado. Los feligreses presentan su cédula, pasan por una requisa, dejan sus chaquetas y entran al salón principal. Un arco gigante con imágenes electrónicas caleidoscópicas se alza por encima del atril, debajo de el se encuentra el cura, con una copa de champagne en una mano, y con la otra mano en el tornamesas. Sus monaguillos se encuentran atrás de el, en la zona VIP, bailando y dándole ánimos. Ánimos para que haga su magia, para que el tornamesas predique a través de sus parlantes la palabra sagrada, la que todos han venido a escuchar: una música que hace olvidar que existe el mundo exterior, una música que permite sentir felicidad plena, que hermana a todos los que se encuentran en la pista para oírlo tocar, que dan ganas de moverse por los siglos de los siglos. El cura recita, los creyentes se sienten llenos. El DJ hace magia y la pista la disfruta. Los feligreses consumen, cierran los ojos y bailan, bailan sin parar. Esa es la rave. Esta fue mi primera vez.

Pasando el salón principal se encuentra un ambiente intermedio. Corrientes de aire fresco permiten descansar del frenesí inicial, fluyen las botellas de agua, las cervezas y los bom bom bun. Luego viene el segundo ambiente, en donde hay otro atril a los pies de un árbol ancestral, que se eleva por encima de un techo de vidrio. La luna y las nubes capitalinas son testigos de un ritual que dura toda la noche.

En ese momento la ostia hace efecto. Se pierde la noción del tiempo y el espacio. Se pierden los miedos y las inseguridades, se queda el corazón solamente con una sensación de plenitud. El beat continuo del cura predica sobre el amor y la amistad, sobre la plenitud personal y el auto-respeto. El frenesí es imparable, uno solamente quiere hacer parte de ese espiritu intangible que todos los presenten comparten. Miras a tu lado y los demás feligreses te regalan miradas de complicidad, candela para el cigarrillo, o cualquier otra cosa más. Fluye todo, no hay límites.

Llega un punto de la noche en el que los orgasmos se sobreponen, la respiración se agita, se eriza la nuca y la música se siente tan espectacular como si uno estuviera recibiendo una felación en la mitad de la pista. Toca abrir la boca, sonreír, reír y gritar, todo al tiempo de ser posible. Sabes que el consciente ha perdido la batalla esta noche, está entregado por completo a una sensación de plenitud tan pura, que nunca lo había sentido antes. Sin darme cuenta sale la luz del amanecer por el techo de vidrio, y la gente festeja el nuevo día como se merece, como un logro de la naturaleza. “¡BUENOS DÍAS HIJUEPUTA!” atino a gritar. “¡Que linda vida para estar vivo!”, le digo a mi mentor, que solo responde con un saludo de puño cerrado.

Salimos a las 7 de la mañana, completos, rejuvenecidos, con ganas de seguir. Un caldo y a la casa. Al día siguiente viene el bajón, el cual le tenía mucho más respeto de lo que realmente es. Se pasa completamente relajado durmiendo, y con un poco de ayuda dulce.

¿Quién necesita la religión? ¿Quién necesita un Dios?

Tuve algo mucho mejor, tuve MDMA.

GELP (31/07/2017)

Siempre fui un procastinador.

Siempre vendí humo.

Siempre subestimé todo. Nunca pensé que hubiera reto pequeño para mí.

Siento que la gente me reconoce por lo que digo, no por lo que hago. 

Nunca terminé lo que empecé… Y me siento estancado. Sumido en placeres mundanos, pensando solo en el presente. 

Subestimando todo. Sin resultados. 

Siento que no estoy dando el 100% de mi. 
Necesito darlo. Necesito creer que lo que hago puede cambiar el mundo. O por lo menos mi mundo. Necesito saber que todo va a estar bien. Que me alcanza la vida para hacer todo lo que quiero hacer. 

Necesito dejar de perder el tiempo. 

Necesito ayuda. 

Incontinencia Verbal IV: Te imagino (29/07/2017)

Imagino ser un profesor planta en la UIS. Imagino decir locuras, ser excéntrico y cuchilla a la ves. Imagino que mis estudiantes hombres me tendrán una mezcla de admiración y odio, y mis estudiantes mujeres me tendrán una mezcla de admiración, odio y deseo.

Imagino que tu eres mi estudiante, y vas en horas de consulta. Vas con una blusa de tiritas y una falda veraniega, y unas valetas blancas, y una gargantilla colgando de tu cuello, por encima de la redondez de tus tetas. Imagino que mis horas de consulta son a las 5:30, y las últimas luces del día son las que entran por la ventana de la oficina. Imagino que cierras la puerta detrás tuyo, y que te levanto la falda, para descubrir que no hay defensa ulterior. Imagino hacerte mía sobre mi escritorio, al lado de una pila de ensayos por corregir. Imagino tu culo apretado a la madera del escritorio, con una mano te aprieto del cuello y con la otra de los muslos, mientras toda mi humanidad perpetua el crimen. Imagino consumarte adentro. Imagino que salgas como si nada hubiese pasado, medio pasándote la mano por el pelo mientras te peinas y tomas una bocanada de aire.

Imagino tener que salir a clase de 6:00. Llegar a las 6:20, ponerles un taller y sentarme en mi escritorio, a oler mi mano para percibir lo poco que queda de tu fragancia. Imagino llegar a mi apartamento al lado del parque san pío, besar a mi esposa, besar a mi hijo y acostarme a dormir.

Imagino tomar un americano en don cafeto, al lado de abuelos caducos con batas de laboratorio. Y volver a empezar otro día… Recuerden que mi hora de consulta es a las 5:30.

Cerveza Alemana: Sembrar para el futuro (19/06/2017)

Hoy en Sochi (La Cartagena rusa como la llamaron los iluminados narradores de Caracol) Alemania acaba de dar una lección al mundo del fútbol: la apuesta a procesos de largo plazo da frutos. Hoy se presentó una versión  B del conjunto alemán, “Die Kleine Mannschaft” deslumbró con destellos de buen fútbol, ofensivo y entretenido como le gusta a la gente. Un verdadero festín para el espectador neutral los primeros 20 minutos de dominio absoluto, ataque de posición, toques de primera y muchas llegadas de gol. Y era una selección B, llena de jóvenes ávidos de poder mostrar sus habilidades, de una nueva generación de Panzers que quieren repetir la gloria que sus modelos anteriores consiguieron en Brasil 2014.

Pero el éxito conseguido en Brasil 2014 se venía sembrando desde 2002. Alemania luego de caer derrotado en la final de Korea-Japón decidió reinventarse, y apostar a la formación de jóvenes y a una nueva idea de juego global. Ya quedaba atrás la Alemania eficiente de las décadas anteriores, sino que esta nueva generación de jugadores iba también a deslumbrar al espectador, iba a ofrecer espectáculo. El líder de esta renovación fue Joachim Löw, primero como asistente de Klinsmann en 2006 y luego como DT absoluto en 2010 y 2014. Esta selección sabe bien a que juega, porque la idea de juego viene desde arriba, porque es inmutable, y porque todo el que llegue a la Mannschaft tiene que contribuir a esta idea de juego. Y no al revés, como pasa en algunas selecciones de nuestro continente.

El resultado es una selección vigente campeona del mundo, que fue capaz de propinar una paliza histórica al local en semifinales y luego anular al mejor jugador del mundo en 120 minutos vibrantes. El resultado es ver jugar a futuros cracks como Draxler, Werner o Goretzka y sentir lo mismo que se sintió cuando uno vio por primera vez a Schweinsteiger, Lahm o Thomas Müller. El resultado es una selección en donde no importan los nombres, sino el juego colectivo, en donde las nuevas generaciones, las juveniles y los mayores juegan todos a lo mismo. Es el control total de un proceso industrial, solo como una de las potencias del mundo lo sabría hacer. Es controlar la materia prima, sembrar y fermentar con mucho cuidado, dedicación y rigurosidad. Y tener cosechas ricas, material de exportación: Fútbol de calidad asegurado por lo menos hasta 2022.

Esta “Kleine Mannschaft” es una nueva cepa de cerveza alemana. Un barril más joven (igualmente más ligero, menos experimentado) que a veces sufre en defensa, y por eso una selección menor como Australia se lo mantuvo abierto hasta el final, pero a pesar de eso igual de entretenida y de calidad que su contraparte campeona del mundo.

Nosotros en Sudamérica tenemos mejor materia prima. Nuestro suelo es mejor. Nuestros futbolistas son naturalmente más talentosos… ¿Se imaginan si aplicáramos el mismo modelo? Nadie nos pararía. Nunca más la UEFA nos quitaría una copa del mundo.  Alemania B, la versión ligera, la versión joven… nos invita a todo el resto del mundo a creer en los procesos a largo plazo. A no pensar solo en la cerveza de hoy, sino en la cosecha del mañana. A trabajar por muchos años sin ver resultados inmediatos… creer en el futuro, con paciencia, con tenacidad y con disciplina. Valores teutones por tradición y excelencia.

¡Cuánto nos hace falta por aprender!