Ermitaña (17/02/2017)

Dicen que se aburrió de la vida cotidiana, empacó sus cosas y se marchó hacia las montañas. Que no quiso saber de más nadie, que tiró su celular, que está totalmente incomunicada. Dicen que su prioridad ahora es su salud. A veces se la ve caminando por ahí entre las montañas, descalza y con una bata blanca que la cubre toda. Ahora si es todo un ser de luz, entregada a la naturaleza, de espaldas a los predicamentos patéticos del mundo. Pareciera que levitara con las plantas de los pies desnudas, blancas, contrastando contra el verde del pasto y el café de la tierra.

Si sabes de ella, por favor dime que todo está bien. Dime que está viva, porque en el mundo terrenal sus amigos la extrañan. Pregúntale cuando piensa bajar de esa montaña, que ya se nos empieza a olvidar como suena su risa.

Mándale un abrazo, por favor. Dile que puede hablar conmigo cuando quiera.

La mayoría de las infidelidades ocurren a mediodía (14/02/2017)

-Por último, mediante fitorremediación logramos reducir el impacto ambiental en esta locación y reducimos en 2.4 hectáreas los pasivos ambientales. El futuro nos plantea diferentes retos en el área ambiental, muchos paradigmas que debemos romper como empresa. Cabe destacar que debemos plantear una serie de…

-Sí, sí. ¿Terminamos?

-Ingeniero, faltan revisar los proyectos de inversión social que estamos haciendo con la gente de la vereda.

-Señores: Ya son las 12. Lo revisaremos en otra ocasión. Igual no tenemos que presentar resultados sino hasta dentro de 15 días. Ya firmé la asistencia, ¿Hay algo más que pueda hacer por ustedes?

-No Ingeniero.

-Perfecto. Buen trabajo.

El gerente siempre debía aparentar estar en apuros. Aunque ese mediodía se veía particularmente afanado. Será de pronto por la sensación de calor que recorría la otrora fría capital. Nadie en el edificio San Marcos llevaba corbata ese día. Un ambiente veraniego recorría las oficinas de la empresa. Él aprovechó, se puso sus gafas de sol y salió raudo pero cauteloso a los parqueaderos. Se subió a su camioneta, puso las llaves y salió como alma que lo lleva el diablo. Sorteando el tráfico bogotano, llegó lo más rápido que pudo a un edificio residencial en chapinero alto. El celador ya lo conocía, lo dejó entrar sin hacer preguntas. Entró al ascensor, apretó el botón 7, giró a la derecha, puso las llaves en el cerrojo y abrió la puerta…

-¿Por qué te demoraste tanto? Mi cuerpo te extraña.

Le dijo una rubia de 40 años. Pelo liso corto, alta, exuberante. Piel blanca, labios rojo fuego, que combinaban a la perfección con la bata de seda que llevaba puesta, y que dejó deslizar mientras pronunciaba sus palabras, dejando ver completa su desnudez perfecta. Acto seguido estiró sus brazos sobre el cuello del gerente, besándolo en la boca, invitándolo a completar la fantasía en la que pensó toda la mañana. Él la alza de sus muslos, y se la lleva al sofá de la sala. No hacen el amor. No hay nada parecido al amor en lo que están haciendo. Son sus instintos más bajos aflorando al sol del mediodía. Son sus cuerpos llenos de sudor, deseo y furia. Es sexo animal.

Comparten un cigarrillo postcoital, mirando los cerros orientales sobre el ventanal de la sala. No hay una sola nube en el cielo.

-Desearía que vinieras más seguido.

-Sabes que no se puede.

-No seas ridículo. Si quisieras pudieras. Vuelves a mandar a mi marido a un curso en Houston y ya. A él le encanta viajar. Siento que ama su trabajo más que a mí. No me hace lo que tú me haces.

-Estamos bien tal y como estamos. No me pidas más.

-Siempre tan inaccesible tú.

-… Debo volver a la oficina.

Él llega sin levantar sospechas. Son las dos de la tarde, y no hay ninguna reunión infructuosa en el horizonte. Odiaba las reuniones, sobre todo si eran ambientales. Había coordinado con su secretaria enviar un arreglo de doce rosas a su mujer, con una nota relativa al día de san valentín. “Te amo como el día en el que te conocí” decía. La escribió su secretaria. Reservó mesa para dos en el restaurante de moda de la ciudad. Bueno, la reserva también la hizo su secretaria. Tenía todo cuidadosamente preparado.

“¡Que hombre! ¡Que marido ejemplar! ¡Como quisiera tener uno así en mi vida!” pensaba su secretaria mientras marcaba números, coordinaba entregas, y confirmaba reservas.

15 de febrero. Siguen los ambientales hablando de más. Siguen las reuniones infructuosas. Sigue el geólogo en Houston, en una capacitación de reservas. Sigue haciendo calor. El gerente y la rubia cuentan las horas para el mediodía, para otro encuentro casual. Su mujer no sospecha, su secretaria no sospecha. Nadie sospecha. La mayoría de las infidelidades ocurren a mediodía.

 

Incontinencia Verbal III: En teoría, todas son progresistas (5/2/2017)

Juan Valdez. 5:15 pm.

-Decíme objetivamente, ¿Vos ves alguna diferencia entre el pezón de un hombre y el pezón de una mujer? Son perfectamente iguales, solamente que la sociedad nos enseñó a sexualizar el de las mujeres, mientras que el de los hombres es perfectamente normal. ¿Como es eso que si yo te toco el pecho es normal, y si vos me lo tocás a mi es acoso sexual? ¿Porqué vos podés andar en la playa mostrando tus pezones y yo no? ¡Eso es desigualdad viejo! Tenés que entender que tengo el mismo derecho que vos de tener mis senos al aire.

-Si quieres ir con tus tetas al aire, te apoyo 100%. ¡Tus tetas son un regalo al mundo!

-Siempre con la estupidez por delante vos.

-¿Pero que más quieres que te diga mujer? Te apoyo. Pero no me puedes culpar de gustar de unos hermosos senos de mujer. Los amo y los quiero ver libres.

-Pero pará un poco machito. No podés ir por la vida sexualizando a todas las mujeres que ves. Tenés que respetar un poco.

– Pero querida, si me estás hablando de biología básica al decirme que los pezones de los humanos son iguales sin distinción de género, entonces yo te hablo de biología básica al decirte que al especímen humano masculino le excitan los senos de la mujer. Y eso no es una construcción social. Estamos biológicamente programados para buscar especímenes hembras con senos grandes y caderas anchas, signos inequívocos de salud y facilidad para procrear. Desde antes de la invención de la escritura sumeria es así, mi vida. Los humanos sentimos placer al procrear, y somos especímenes inferiores que viven en función del placer. Queremos dar y sentir placer toda nuestra vida. Lo buscamos constantemente. Es irremediablemente así. Ahora, que la sociedad nos imponga reprimir nuestros instintos animales hedonistas… es otra cosa. Hablemos de esa otra construcción social, la mentira de la monogamia.

– ¿Pero cual mentira? ¿De que carajo me hablás? ¿Que tiene que ver lo que decís con mi derecho a andar con los senos destapados en la playa?

– Tiene que ver querida, que si me hablas de deconstruir el paradigma social de las tetas al aire, yo te hablo de deconstruir el paradigma social de la monogamia como único estilo de vida aceptado. ¿Quién nos dijo acaso que eramos pingüinos? ¿Quién dice que no es posible amar a dos personas a la vez? Y no hablo de amor de madre vs. amor de pareja, hablo de amar a la mujer y a la otra, ambas por igual. Si realmente quieres deconstruir paradigmas sociales y construir una sociedad más equitativa, ¿por qué mejor no vienes a mi apartamento? Le dices a tu novio que vas a estudiar. Así como tienes derecho a andar con tus tetas al aire, tienes igual de derecho a ser infiel y a entregarte a tus instintos biológicos básicos… Y con quién más que conmigo, que te respeto como mujer independiente y progresista…

-Jajajajajajaja, iluso. Vos me querés coger solo de pasatiempo. Yo quiero un hombre que me valore enserio y podamos ver películas bajo la lluvia juntos. Que esté pendiente de mi siempre, que escuche todas mis historias, y que se deje aconsejar. Que conozca todos mis defectos, que me quiera como soy, con mis demonios. Que me consienta los cólicos de la menstruación. Que sepa cocinar, y que valore un buen café y el olor de un libro viejo. Rechazo amablemente tu (in)directa invitación.

– Me confirmaste que no eres más que un cliché. ¿Progresista? ¡La verga!. Usted es solo otra única y diferente, lectora de Playground y upsocl. Vaya para que se la culeen, wannabe. Bastante le hace falta.

 

Incontinencia Verbal II: Peggy doesn’t owe anything to anyone (5/02/2017)

Publicista/Antropóloga. Presuntamente Fotógrafa (como todas hoy en día). Hija de publicista. El papá era exigente in extremis, antiguo activista socialista, siempre la motivó a salir adelante y trabajar duro. Caldense. Alta, cara regordeta simpática. Ojos brillantes, llenos de fuego. Sonrisa cautivante, voz baja. No sabe usar palitos chinos. Dice no tener sueños. Apasionada de conocer personalidades diferentes, paisajes, comer yogurt con fruta los domingos en el parque. Odia andar en bicicleta. Desde su edificio no puede ver atardeceres. Fan de Miyazaki. Tres años menor. Dice no gustar del contacto físico. Trabaja hasta altas horas de la noche, pero no le teme a la calle.

No soy boludo. “No busco salir con nadie” es un eufemismo de “No me gustaste”. La eterna historia de no ser correspondido. “No importa, comprendo, seamos amigos” respondí. No es drama, no serás la primera ni la única que me diga que no. Por lo menos fuiste honesta, admiro eso. La felicidad de uno mismo es la única felicidad que importa. Ella no tiene porqué complacer a nadie… Peggy doesn’t owe anything to anyone.

Peggy Olson is awesome… and so are you. Un gusto conocerte. Espero seguir escuchando de tus predicamentos juveniles… y envidiar a tu flatmate.

Incontinencia Verbal I: About Luck and Justice (5/2/2017)

No sé en que momento de mi vida me volví una persona supersticiosa, pero solamente sé que la suerte existe. Creo firmemente que las personas pueden nacer en cuna de oro, o en una mísera invasión solamente por providencia del azar. Que así mismo hay personas que se rompen el culo trabajando todas sus vidas, pero mueren en empleos de mierda, llenos de embargos y divorcios amargos, acostados sobre su propio excremento en su lecho de muerte.

Siento que no te he hecho justicia. Tuvimos momentos dulces y momentos amargos. De los amargos se aprende. Los dulces se aprecian y se conservan con cariño. Solo quería decirte que todavía llevo en mi billetera el amuleto japonés del buen trabajo. El que me diste cuando era un ignoto profesor de pre-icfes, y al cual en parte debo mi desarrollo profesional. Porque no sirven para nada el talento y el trabajo duro sin la suerte que lo acompañe. Mirándolo en retrospectiva, fuiste una maniática controladora amante de las servilletas, pero siempre deseaste lo mejor para mi. Y por eso debo ser justo y dar las gracias. Tengo la seguridad que esté con quien esté, la suerte siempre estará de mi lado. Y por eso puedo mirar hacia adelante con optimismo.

Te deseo lo mejor en tu vida. Que la suerte siempre esté contigo. Que seas feliz.

Que tengas los trillizos que siempre has deseado…