Casa del Agua (29/05/2017)

Cuentan que los Muiscas dentro de su mitología contaban con una casa del agua, la cual era una edificación redonda construida en bareque, con un círculo concéntrico en la mitad y las dos puertas ubicadas exactamente en ambos extremos de la circunferencia exterior (oriente y occidente). La ubicación de las puertas estaba diseñada para representar el amanecer y el ocaso de cada ciclo terrestre.  Se decía entonces que cada amanecer (o cada entrada a la casa) representaba el nacimiento de un ciclo, y cada ocaso representaba consecuentemente el fallecimiento de un ciclo. Es decir, cada día era entendido como una pequeña muerte.

Oníricos paisajes de un pueblo suspendido en el tiempo dieron inicio al nacimiento de un nuevo día. Mientras el campanario anunciaba las nueve de la mañana de un cielo despejado, con gaviotas sobrevolando el embalse de Tominé, yo estaba absorto ante tu belleza que caminaba alegre sobre la plaza empedrada, y se tomaba fotos mientras me regalaba sonrisas fugaces y besos furtivos. Ver la laguna de la leyenda del dorado contigo fue más valioso para mí que todo el oro precolombino que pudiera encontrar, y no fue necesario tener que abrir un boquete en la tierra con dinamita. Atesoraré siempre al guía que se burlaba de nosotros como guache y cucha, la manizalita/barranquillera que nos aconsejó que viviéramos el momento, la cuajada con bocadillo, los duraznos, las ocarinas de tiburón, nuestro momento de meditación a orillas de la represa, nuestra silla en la tienda de las cuatro esquinas, la cena ante la fogata fallida, la brillante luna en cuarto menguante que alumbró nuestro encuentro, el sonido de la madera, el fantasma de las seis de la mañana, Martina la Labradora y las conversaciones en la hamaca. Y tus conversaciones, naturalmente. Y tus besos, lógicamente.

Hoy de nuevo en la ciudad siento una pequeña muerte. Siento estar despertando de un hermoso sueño. Mañana seguirá el sol saliendo por oriente y poniéndose por occidente sobre la casa de agua, y nuestras vidas seguirán normalmente como si nada de esto hubiese sucedido. Doy gracias por un momento inolvidable contigo, y por todo el cariño que eres capaz de dar y eres capaz de recibir. Mujer de manos frías y corazón caliente, te deseo todo lo mejor en esta vida. Pido perdón igualmente por no ser capaz de mantener viva una llama… El miedo al fracaso me consume. Prometo resarcirme. Quiero ser mejor.

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