Cerveza Alemana: Sembrar para el futuro (19/06/2017)

Hoy en Sochi (La Cartagena rusa como la llamaron los iluminados narradores de Caracol) Alemania acaba de dar una lección al mundo del fútbol: la apuesta a procesos de largo plazo da frutos. Hoy se presentó una versión  B del conjunto alemán, “Die Kleine Mannschaft” deslumbró con destellos de buen fútbol, ofensivo y entretenido como le gusta a la gente. Un verdadero festín para el espectador neutral los primeros 20 minutos de dominio absoluto, ataque de posición, toques de primera y muchas llegadas de gol. Y era una selección B, llena de jóvenes ávidos de poder mostrar sus habilidades, de una nueva generación de Panzers que quieren repetir la gloria que sus modelos anteriores consiguieron en Brasil 2014.

Pero el éxito conseguido en Brasil 2014 se venía sembrando desde 2002. Alemania luego de caer derrotado en la final de Korea-Japón decidió reinventarse, y apostar a la formación de jóvenes y a una nueva idea de juego global. Ya quedaba atrás la Alemania eficiente de las décadas anteriores, sino que esta nueva generación de jugadores iba también a deslumbrar al espectador, iba a ofrecer espectáculo. El líder de esta renovación fue Joachim Löw, primero como asistente de Klinsmann en 2006 y luego como DT absoluto en 2010 y 2014. Esta selección sabe bien a que juega, porque la idea de juego viene desde arriba, porque es inmutable, y porque todo el que llegue a la Mannschaft tiene que contribuir a esta idea de juego. Y no al revés, como pasa en algunas selecciones de nuestro continente.

El resultado es una selección vigente campeona del mundo, que fue capaz de propinar una paliza histórica al local en semifinales y luego anular al mejor jugador del mundo en 120 minutos vibrantes. El resultado es ver jugar a futuros cracks como Draxler, Werner o Goretzka y sentir lo mismo que se sintió cuando uno vio por primera vez a Schweinsteiger, Lahm o Thomas Müller. El resultado es una selección en donde no importan los nombres, sino el juego colectivo, en donde las nuevas generaciones, las juveniles y los mayores juegan todos a lo mismo. Es el control total de un proceso industrial, solo como una de las potencias del mundo lo sabría hacer. Es controlar la materia prima, sembrar y fermentar con mucho cuidado, dedicación y rigurosidad. Y tener cosechas ricas, material de exportación: Fútbol de calidad asegurado por lo menos hasta 2022.

Esta “Kleine Mannschaft” es una nueva cepa de cerveza alemana. Un barril más joven (igualmente más ligero, menos experimentado) que a veces sufre en defensa, y por eso una selección menor como Australia se lo mantuvo abierto hasta el final, pero a pesar de eso igual de entretenida y de calidad que su contraparte campeona del mundo.

Nosotros en Sudamérica tenemos mejor materia prima. Nuestro suelo es mejor. Nuestros futbolistas son naturalmente más talentosos… ¿Se imaginan si aplicáramos el mismo modelo? Nadie nos pararía. Nunca más la UEFA nos quitaría una copa del mundo.  Alemania B, la versión ligera, la versión joven… nos invita a todo el resto del mundo a creer en los procesos a largo plazo. A no pensar solo en la cerveza de hoy, sino en la cosecha del mañana. A trabajar por muchos años sin ver resultados inmediatos… creer en el futuro, con paciencia, con tenacidad y con disciplina. Valores teutones por tradición y excelencia.

¡Cuánto nos hace falta por aprender!

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